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Trump declara la guerra comercial global comenzando con el automóvil

Entra en vigor el arancel del 25% para los automóviles importados en EEUU que se ampliarán a los componentes en un contexto de barreras a todos los países

Donald Trump junto a un trabajador de Detroit / X @POTUS

Donald Trump junto a un trabajador de Detroit / X @POTUS

Toni Fuentes

03.04.2025 00:57h

4 min

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó con solemnidad desde la Casa Blanca la declaración de la guerra comercial global. Rodeado de trabajadores de varios sectores, incluidos algunos de empresas de automoción y de Detroit, el viejo epicentro de la industria del país, Trump confirmó que la guerra comienza con la aplicación desde este jueves del nuevo arancel general del 25% a todos los coches importados. Todo ello en un contexto en el que apareció con un cuadro gigante, que recordaba las tablas de Moisés, con los aranceles "recíprocos" que irá imponiendo en los próximos días a otros países. A la UE le toca un arancel general del 20%.

La medida, que entra en vigor en la medianoche del jueves, supone un golpe directo a los principales exportadores de vehículos a Estados Unidos, incluyendo la Unión Europea, Japón y Corea del Sur. Pero Trump no se detiene ahí. A partir del 3 de mayo, se aplicarán aranceles a motores, transmisiones, baterías de iones de litio, neumáticos y otros componentes esenciales para la producción de automóviles, endureciendo aún más el panorama para la industria automotriz global.

Impacto desigual en España

El impacto de la medida sobre la industria española es desigual. Por una parte, el arancel del 25% no afectará directamente a las fábricas de vehículos de España porque las exportaciones a EEUU han ido disminuyendo en los últimos años, especialmente por la decisión de Ford, hasta no registrar ningún coche enviado a Estados Unidos en 2024. 

En cambio, la industria de proveedores de componentes está más expuesta. En 2024, Estados Unidos fue el octabo país de destino de las exportaciones del sector de proveedores de automoción español, con un volumen de negocio de 1.021 millones de euros, un 4% de la facturación global. Sin embargo, el sector teme los efectos indirectos por las barreras a las exportaciones de coches que venden Alemania y Francia a EEUU y que van equipados con piezas fabricadas en España. La Unión Europea suma el 65% del negocio, con 16.655 millones de euros, y con  Alemania (3.950 millones) y Francia (3.840 millones) como principales destinos. Algo parecido puede ocurrir con los componentes enviados para coches fabricados en México.

Los fabricantes de automóviles ya han comenzado a evaluar el impacto de los nuevos aranceles, que podrían traducirse en aumentos significativos en los precios de los vehículos y en la reconfiguración de cadenas de suministro globales. Empresas como Toyota, Volkswagen y BMW han expresado su preocupación por la incertidumbre que esta política genera en la inversión y en la planificación industrial.

Aranceles escalonados y represalias

El impacto de esta decisión no se limita al sector automotriz. En un anuncio posterior, el presidente confirmó la imposición de un arancel base del 10 % para todas las importaciones, con aumentos específicos para países que, según Trump, imponen "barreras injustas" a los productos estadounidenses. La Unión Europea enfrentará un gravamen del 20 %, mientras que China e India recibirán aranceles del 34 % y 26 %, respectivamente. Japón, tradicional aliado de Washington, no ha escapado a las sanciones y verá un arancel del 24 % sobre sus exportaciones a EE.UU.

El efecto inmediato ha sido una ola de reacciones en los mercados y en los gobiernos afectados. Bruselas ha advertido sobre posibles represalias si la administración estadounidense no reconsidera su posición, mientras que Pekín ya ha insinuado la posibilidad de contraatacar con sus propios aranceles sobre productos clave como la soja y los semiconductores.

"El día de la liberación económica de EEUU"

Fiel a su estilo, Trump ha calificado la jornada como un momento histórico para su país, proclamando el "día de la liberación económica". En un discurso en la Casa Blanca, el mandatario defendió la medida como una estrategia para fomentar la producción nacional y reducir el déficit comercial. "A los líderes extranjeros que nos llaman pidiendo exenciones, les digo: terminen con sus propios aranceles y bajen sus barreras", sentenció.

El presidente también aseguró que estos aranceles traerán un crecimiento económico "sin precedentes" y permitirán financiar "la mayor bajada de impuestos de la historia" sin tocar programas sociales como la Seguridad Social y Medicare. Sin embargo, los analistas advierten que estas tarifas podrían provocar aumentos de precios en productos esenciales y desatar una espiral de represalias que afecte gravemente a la economía estadounidense.

Mientras tanto, Trump ha reiterado su mensaje a las empresas extranjeras: "Si quieren evitar los aranceles, fabriquen en Estados Unidos". La presión sobre los fabricantes para trasladar su producción al territorio estadounidense crece, pero no sin costos. Los analistas advierten que este enfoque podría generar una escalada de costos para las empresas y, en última instancia, para los consumidores.

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