La Casa Blanca ha atribuido al 'efecto Trump' la decisión de Hyundai Motor Group de invertir 21.000 millones de dólares en Estados Unidos en los próximos cuatro años, incluyendo la construcción de una planta siderúrgica de 5.800 millones en Luisiana. Aunque la compañía surcoreana ya tenía proyectos en marcha en el país, la Administración republicana ha presentado este anuncio como un triunfo de su política arancelaria.
El presidente ejecutivo de Hyundai Motor, Chung Eui-sun, realizó el anuncio en la Casa Blanca, acompañado del presidente estadounidense, Donald Trump, el gobernador de Luisiana, Jeff Landry, y el líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Durante su intervención, Chung destacó que Hyundai "se enorgullece de ser un socio más fuerte en el futuro industrial de Estados Unidos", y extendió una invitación a Trump para visitar sus instalaciones y comprobar "de primera mano" su compromiso con el país.
THE TRUMP EFFECT! 🇺🇸💰@Hyundai Announces $5.8B Louisiana Investment as Part of Massive $21B Commitment to America pic.twitter.com/Kumjdi5YQS
— The White House (@WhiteHouse) March 25, 2025
Trump, por su parte, aprovechó la ocasión para subrayar que esta inversión es una prueba de que "los aranceles funcionan de maravilla" y que las empresas extranjeras están trasladando su producción a suelo estadounidense para evitar pagar tarifas adicionales. "Hyundai producirá acero en Estados Unidos y fabricará sus coches en este país, por lo que no tendrá que pagar aranceles", declaró el mandatario.
Un movimiento estratégico ante los aranceles
La decisión de Hyundai de invertir en una nueva planta siderúrgica responde en gran parte a la creciente incertidumbre comercial derivada de las políticas proteccionistas de Trump. La compañía busca asegurarse un suministro local de acero automotriz para sus operaciones en EE.UU. y reducir su dependencia de importaciones, las cuales estarán sujetas a nuevos aranceles a partir del próximo 2 de abril.
Hyundai Steel, filial del grupo, anunció que la planta de Luisiana tendrá una capacidad anual de producción de 2,7 millones de toneladas de acero y creará aproximadamente 1.300 empleos en la región. Esta inversión se suma a los cerca de 20.000 millones de dólares que Hyundai ha destinado a EE.UU. desde su llegada al mercado en 1986.
Proyectos anteriores
En 2022, Hyundai Motor ya anunció una inversión de 5.540 millones de dólares (5.245 millones de euros) en Estados Unidos para construir una nueva planta en Georgia de producción de vehículos eléctricos y baterías. Hyundai tenía previsto comenzar la construcción de la planta en Georgia en 2023 con el objetivo de que comience a estar operativa en la primera mitad en 2025, con una capacidad de producción anual de 300.000 vehículos eléctricos, según anunció en un comunicado el grupo surcoreano. Hyundai señaló que se decantó por el estado de la costa este estadounidense debido a su disponibilidad de mano de obra, "su capacidad de cumplir los estándares de neutralidad de carbono" o por la red ya existente de firmas subsidiarias y proveedoras del grupo surcoreano.
Kia, perteneciente al grupo Hyundai, ya dispone de una planta de producción en Georgia, mientras que el mayor fabricante surcoreano también cuenta con instalaciones de producción en Alabama, donde tenía previsto invertir unos 300 millones de dólares adicionales para producir modelos híbridos y eléctricos.
Reacción de los mercados y preocupaciones
A pesar de la magnitud del anuncio, la reacción del mercado fue mixta. Las acciones de Hyundai Steel subieron inicialmente más de un 5%, pero cerraron con una caída del 7%, en parte debido a la preocupación de los inversores sobre la financiación del proyecto y los posibles riesgos tecnológicos asociados con la implementación de hornos eléctricos para la producción de acero automotriz.
Analistas como Lee Tae-hwan, de Daishin Securities, señalaron que "no está claro si la inversión beneficiará a Hyundai Steel en el futuro" y cuestionaron si esta estrategia será suficiente para obtener exenciones a los aranceles de EE.UU. a Corea del Sur. No obstante, las acciones de Hyundai Motor y Kia, que se espera que utilicen el acero producido en la nueva planta, experimentaron subidas del 3,3% y el 2,1% respectivamente.
Un futuro incierto para el comercio internacional
El anuncio de Hyundai se produce en un momento de tensiones comerciales crecientes. Trump ha amenazado con imponer aranceles recíprocos a varios países, incluyendo Corea del Sur, lo que podría afectar negativamente el comercio bilateral. A pesar de la inversión de Hyundai, no hay garantías de que las empresas surcoreanas logren evitar las tarifas impuestas por Washington.
El gobierno surcoreano sigue evaluando su respuesta, mientras que la industria automotriz global observa con cautela los efectos de estas políticas proteccionistas. En este escenario, la inversión de Hyundai en EE.UU. podría ser un movimiento estratégico para garantizar su estabilidad en el mercado estadounidense, pero también plantea dudas sobre la sostenibilidad de una política comercial basada en aranceles e incentivos a la producción local.
Por ahora, Trump celebra la decisión de Hyundai como un logro de su administración, aunque todavía está por ver la efectividad a largo plazo de los controvertidos aranceles del 25% a los coches y los componentes importados.