Los trabajadores de la fábrica de Seat de Martorell se han acostumbrado ya a las obras para ensamblar baterías y empezar a producir los primeros modelos eléctricos. Esas obras han entrado ya en la fase final con el ensamblaje de la primera batería de preserie y los preparativos para la producción del Cupra Raval y el Volkswagen ID.2 a final de este año. Los más de 3.000 millones invertidos por Seat en el salto hacia la electrificación empiezan a ser claramente visibles en la metamorfosis de una factoría inaugurada en 1993 y que está a punto de abrir una nueva etapa aunque con incógnitas e incertidumbre.
El presidente de Seat, Wayne Griffiths, alertaba en la presentación de los resultados de 2024 de la necesidad de que las administraciones hagan sus deberes para dar incentivos eficaces a los compradores de vehículos eléctricos y para impulsar la ampliación de la red de carga.

Robots de soldadura de los nuevos eléctricos de Cupra y VW
Cuenta atrás de la electrificación
La compañía española tiene previsto empezar las pruebas de producción del Cupra Raval, su eléctrico accesible desde 25.000 euros, a final de 2025 e iniciar la producción en serie a comienzos de 2026. Las obras y los preparativos avanzan al ritmo previsto para que esté todo a punto, aunque ahora la compañía necesita que el mercado de los vehículos eléctricos despierte tanto en España como en el resto de Europa.
"Trabajamos bajo mucha presión y velocidad para conseguir que el proyecto de electrificación sea una realidad", indicó Markus Haupt, vicepresidente de Producción de Seat, durante una visita a las nuevas instalaciones. Se trata, según Haupt, de la "mayor transformación en la historia de Seat" que ha sido posible también gracias a las sinergias con la planta de Volkswagen de Navarra, que él mismo dirigió antes y que está en plena transformación para producir las versiones SUV de los eléctricos de Skoda (Epiq) y el derivado del VW ID.2.
Dentro del inmenso recinto que ocupan las instalaciones de la fábrica de Martorell se alza una nueva planta de 64.000 metros cuadrados ubicada en un montículo como único espacio disponible. En esa nueva planta ya prácticamente acabada se ensamblarán los packs de celdas de baterías que se instalarán en los nuevos modelos eléctricos que se fabricarán.
Primera batería ensamblada en Martorell
La semana pasada tuvo lugar un hito clave para Seat: el ensamblaje de la primera batería con las especificaciones para los futuros Raval e ID.2. La capacidad de la planta, en la que trabajarán 500 empleados procedentes de Seat, permitirá alcanzar una velocidad de crucero de 1.000 baterías al día para abastecer la línea de montaje de los dos modelos.
Para conseguir ese hito, han sido necesarias semanas de formación tanto para los empleados que ya han sido destinados a la nueva planta como para los robots y los sistemas automatizados que manipulan las celdas y las empaquetan con precisión milimétrica.
Aunque en los primeros meses las celdas llegarán de otras plantas del grupo Volkswagen, se espera que en la segunda mitad de 2026 empiecen a proveerse con las baterías que saldrán de la gigafactoría de Sagunto. Esta planta, de la filial de Volkswagen PowerCo, forma parte del proyecto Future Fast Forward, que moviliza una inversion global de 10.000 millones de los que 7.000 corresponden al grupo alemán.
Unos 3.000 millones de esa megainversión industrial empiezan a dar frutos en forma de nuevas instalaciones diseñadas específicamente para producir los nuevos eléctricos. En el taller de soldadura del chasis, nuevos robots se entrenan sin descanso repitiendo una y otra vez los movimientos que tendrán que hacer para tener a punto el armazón del Raval y del ID.2, aunque de momento lo hacen sin piezas, de forma simulada.

Planta de ensamblaje de baterías de Seat
Una línea para Cupra Raval y VW ID.2
En otro taller, la antigua línea 1 de montaje se ha convertido en una joya de Martorell al estar muy avanzada su adaptación para empezar a fabricar los nuevos eléctricos urbanos asequibles. Las obras se iniciaron en agosto de 2024, cuando se tuvo que comprimir la producción de los Seat Ibiza y Arona junto al Audi A1 en la línea 3. La nueva línea 1 tendrá 900 empleados cuando esté a pleno rendimiento en 2026, que contarán con nuevos instrumentos para mejorar la calidad y los controles. Entre ellos, un túnel con 48 cámaras que hacen 2.000 fotos a cada coches en busca de defectos, aunque sean imperceptibles para el ojo humano.
Junto a la remozada línea 1, los trabajadores de las otras dos líneas han visto cómo iban avanzando los trabajos mientras seguían con un elevado ritmo de montaje que ha permitido incrementar la producción en 2024 con la previsión de lograr una cifra similar en 2025 pese a tener operativas solo dos de las tres cadenas. La electrificación de la fábrica de Martorell también ha requerido una cifra histórica de 300.000 horas de formación técnica y 130.000 horas lectivas sobre transformación digital.
Mientras avanzan los preparativos para lanzar al mercado los nuevos modelos eléctricos 'Made in Spain', el grupo automovilístico ve con desesperación la suspensión del Moves, que va camino de los dos meses, y la falta de medidas claras y eficaces por partes de las administraciones, con contadas excepciones.